Hablando del cine y, sobretodo, de ir al cine es un tema en el que es inevitable oír a la gente quejarse, ya no sólo del precio de la entrada, sino también del precio del combo palomitas + bebidas. Ahora bien, ante eso me pregunto varias cosas. ¿Por qué quejarse si en otras cosas nos gastamos más dinero con mucho gusto? Muchos de los que se quejan se gastan mucho más dinero en otras cosas y sin quejarse. Por ejemplo, los que son muy aficionados al fútbol y les gusta ir al campo. Si son de los que van varias veces a lo largo de la temporada...¿os habéis parado a pensar en lo que se gastan? Pues posiblemente tuvieran para ir muchas veces al cine comprando entrada, palomitas y bebida. ¿Por qué comprar palomitas y bebida si no es obligatorio? Muchos dirán que les gusta comer palomitas mientras ven la película...ahora bien, si por ese motivo te vas a gastar un cerro de pasta simplemente porque "te gusta" pues me parece cojonudo que pongan el precio que ponen. Es más, tendrían que poner los precios aún más caros a ver si así la gente deja de comprar las palomitas en los cines de una jodida vez. Es más, voy a ir un poco más allá y os voy a dar un consejo para ahorraros pasta en palomitas y coca-cola. Hay cines de Cinesa que están situados en centros comerciales donde hay determinados locales del tipo "frutos secos" (un ejemplo, puede ser Belros) y grandes supermercados como Alcampo. Teniendo esas posibilidades, ¿por qué no compras las palomitas en Belros por 2 euros y la coca-cola en Alcampo por 0'98 euros? Haciendo esto así, por una ínfima cantidad de dinero tendrías palomitas y coca-cola. Y, ¿ahora qué vas a alegar?¿que comprar las palomitas y la bebida a la vez que la entrada es más cómodo? Entonces, ¿qué C*J*N*S quiere la gente? Hay maneras de conseguir más baratas las palomitas y la bebida (véase el ejemplo que acabo de poner) pero si rechazas esas alternativas por vaguería...pues perdona que te diga, eso ya no es culpa de los cines, que están en su derecho de poner los precios que les venga en gana, la culpa es más bien tuya por elegir la compra de las palomitas en el sitio más caro. En fin, Serafín, yo no doy crédito con la gente que se queja mucho del precio de ciertas cosas pero en otras se gasta gustosamente mucho más sin rechistar y cuando puede optar por una vía más asequible para comprar las palomitas resulta que opta por la más cara (y encima la culpa es de los cines, cágate lorito).
"Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo". Esta cita pertenece a Albert Einstein y no podía estar más de acuerdo con ella.
En el desayuno de hoy eramos cuatro personas y las tres personas que me acompañaban estaban con los móviles y una de ellas (la que está intentando que tenga Internet en el móvil aunque me gaste más pasta de la que actualmente me gasto -0'06€ el minuto en llamadas-) dice: " las conversaciones ahora son así".
Ah, claro, y como las cosas son así ahora (como si ese fuese argumento para demostrar que algo es mejor) pues todos los demás tenemos que ser borregos y pasar por el aro y debemos tener Internet en el móvil aunque la persona con la que estés hablando la tengas...¡ENFRENTE TUYA!
En fin, cada vez estoy más de acuerdo con Albert Einstein...y no sólo con esta cita sino con ésta otra también:
No sólo por los casos expuestos en las siguientes páginas sino también por lo que he podido ver en el desayuno de esta mañana:
Que el hilo conductor de una conversación tenga que ser gracias al móvil...me parece muy fuerte. Cuando estás desayunando (o realizando cualquier otra actividad con gente) deberías ser capaz de tener el móvil en la mesa y no mirarlo ni una sola vez. Esto último es señal de madurez y, sobretodo, de respeto hacia la persona que tienes delante.
Cuando te pica la curiosidad de saber algo, el hecho de coger el móvil para consultarlo (es decir, hacer las cosas YA) en lugar de esperar a llegar a casa para hacerlo (o al lugar público, véase biblioteca, donde te sueles conectar a Internet) demuestra una tremenda impaciencia. Tremenda impaciencia más propia de los niños pequeños que por su corta edad son incapaces de esperar y lo quieren todo ya. Además, esto último está relacionado en cierto modo con lo indicado en el párrafo anterior: cuando estás a la mesa con alguien (desayuno, comida o cena) debes dejar el móvil apartado de ti por respeto a la otra persona y así hacerle más caso; por lo tanto, ¿qué puñetas haces consultando tus dudas si tienes que estar a lo que tienes que estar?
Os pongo en situación. Hoy por la tarde en el trabajo enseñaron el siguiente vídeo a una compañera:
Al llegar al final se partía de la risa. Luego me lo enseñó a mí y me quedé en plan de "pues vale". Y lo primero que suelta la que me enseñó el vídeo es: No lo has entendido, es el negro del whatsapp.
Vamos a ver, alma de cántaro. Con esa respuesta mi cara (y mi pensamiento) sí que fue un poema. Y, ¿por qué? Muy sencillo. Lo que diría ahora, pasadas 3 horas desde que vi el vídeo y la compi dijera eso, es: ¿Y? Como si es el blanco del facebook, ¿qué hay que entender? El gag final sólo consiste en ver a un tío sin pantalones tocándose el pene y eso, perdonad que os diga, no tiene nada de divertido porque es la típica cosa de la que te ríes cuando tienes 8 años y vas al colegio. Cuando eres un colegial te ríes de cosas como esa o como la siguiente:
porque "jejeje, está desnudo, jajaja, se le ve la colita" y al oír palabras del estilo de tetas, pene y caca-culo-pedo-pis. Pero no te ríes de nada de eso cuando eres adulto y tu nivel de madurez está al nivel que se espera de la etapa de la vida en la que estás.
Pero en fin, Serafín, parece ser que hay gente (mal llamada) adulta cuyo nivel de madurez se quedó estancado en su época colegial sin aumentar según cumplía años.
Como diría Chicote, alucino pepinillos, ya que la historia se resume en que parece que hay que reírse por ver a un tío sin pantalones tocándose el pene porque de lo contrario no lo entiendes ya que "es el negro del whatsapp", como si es el blanco del facebook, el amarillo del twitter o el payaso de micolor, es sólo un tío medio desnudo tocándose cierta parte de su cuerpo y eso no se puede considerar gracioso a menos que seas un niño de colegio o tengas una madurez propia de un niño de colegio.